El reto consistía en construir una sola marca propia, reconocible y diferencial para todos los
Colegios Diocesanos de Mallorca, pero manteniendo un vínculo claro con la institución de la que forman parte, el
Bisbat de Palma (Obispado de Mallorca) que es el titular de los Colegios Diocesanos de Mallorca y Menorca, los cuales gestiona de forma unificada a través de la Fundación Diocesana Ramón Llull.
La identidad del Bisbat reúne tres símbolos muy potentes
la cruz, el pez y el agua. Símbolos utilizados por las comunidades cristianas como signo de reconocimiento entre creyentes.